Review: Godzilla [2014]

Retrasar es un buen instrumento. Como herramienta, se empeña en construir ciertas expectativas en el público; expectativas que si son hiladas con cuidado y elegancia, pueden transformarse en una necesidad. Eso hacen los trailers. Construyen necesidad. De esta manera poder llevar a su audiencia desde sus casas al cine. Algunas películas hacen lo mismo. Durante su desarrollo van tanteando ciertos detalles y edificando una tensión que mantenga al público atento hasta el final de la cinta. A veces no entregando lo que el público realmente quiere, pero prometiendo que su paciencia será recompensada con el avance de la película. Una estrategia muy común en el cine de monstruos y bestias espectaculares.

Godzilla

Estados Unidos, en sus esfuerzos de adaptar a su cultura ciertos ciertos lenguajes foráneos, ha logrado buenos resultados. David Fincher así lo demostró, desarrollando una impecable adaptación cinematográfica de The Girl with the Dragon Tattoo, logrando lejos una mejor elaboración que el mismo país danés intentó en la pantalla grande. Sin embargo, en 1998 Roland Emerich, decidió llevar uno de los grandes íconos de la cultura japonesa al cine occidental. Una gran apuesta, considerando que desde el año 1954, Godzilla se ha transformado en un embajador del cine nipón, y ha dejado marcada sus garras en la historia del cine. Emerich quedó corto.

En este nuevo Godzilla, responsabilidad de Gareth Edwards (Monsters), la historia se traslada a 1999, donde el Dr. Ichiro Serizawa (Ken Watanabe) y la Dra. Vivienne Graham (Sally Hawkins), investigan una mina derrumbada en Filipinas, donde algo colosal ha excavado su salida a la superficie y se ha perdido en el mar. Mientras tanto en Tokyo, un evento sísmico, produce el colapso de una planta nuclear, en la que trabaja el ingeniero Joe Brody (Bryan Cranston). Luego del desalojo tras la amenaza de contaminación nuclear y 15 años más tarde, Brody y su hijo (Aaron Taylor-Johnson) descubrirán que realmente sucedió en 1999 y el gran desastre que está por desencadenarse.

A pesar de un elenco notable, que hacía pensar que sería liderado por Cranston, la cinta se vuelca en Taylor-Johnson y su lucha por la sobrevivencia en paralelo con su esposa (Elizabeth Olsen), donde Godzilla, en numerosas ocasiones, pasa a ser un personaje secundario dentro de la trama. El verdadero foco de la cinta se desarrolla en las acciones realizadas por estos dos personajes, que por el bien del guión, se les otorgan roles que les permiten estar metidos dentro de la acción, y un gran lagarto lucha destruyendo media ciudad en el fondo.

Godzilla hace su primera aparición en una anticipada y larga espera. La expectación está al tope. Pero Edwards, en una maniobra riesgosa, decide de golpe cortar los primeros enfrentamientos y enfocarse en acciones que poco importan, o más bien dicho, impactan. La audiencia espera ver al mítico monstruo darse de bruces con la acción, y descargar toda su ira en bestias colocadas para ello. Pero no nos lo muestra de inmediato. El director de forma tajante traslada la historia a otro lado, y la audiencia, en un principio, lo perdona, pues cree que será recompensada.

godzilla-2014-movie-screenshot-aaron-taylor-johnson

Los personajes envueltos en ello, a pesar de ser destacados maestros del drama, son colocados en los roles más clichés de las cintas de acción. Bryan Cranston (Breaking Bad) es el científico obsesionado con demostrar su teoría y hará todo lo posible por lograrlo, Ken Watanabe (Memoirs of a Geisha) es el científico genérico-protagonista, Sally Hawkins (Blue Jasmine) es simplemente la científica que se coloca a las espaldas del científico genérico-protagonista y Juliette Binoche (Camille Claudel 1915) aparece tan poco en la cinta que es casi relevada a algo un poco más que un cameo, y para cerrar el broche del elenco la cinta nos entrega a los muy jóvenes Aaron Taylor-Johnson (Kick-Ass) como un militar y Elizabeth Olsen es dejada en el único rol secundario que toman las mujeres en las cintas de acción: una enfermera de un hospital en el centro de la tragedia.

Acostumbrado a ver robots contra robots en Transformers y robots contra monstruos en Pacific Rim, la raya para la suma daba la impresión que ver monstruos contra monstruos no estaría lejos de aquellos resultados. Sin embargo la nueva Godzilla (americana) con frescura da un nuevo tono al intento de Emerich de 1994, Edwards se acerca más a la idiosincracia representada en las películas de monstruos nipones, lleva los efectos especiales a un nivel catastróficamente bien colocados; mas no logra hacerla entretenida de ver con un protagonismo tan débil por parte de Taylor-Johnson y una acción pobremente dosificada y orquestada.

Para una película llamada Godzilla uno esperaría ver mucho más de “Godzilla”.

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