El francés que dejó las hamburguesas por la presidencia

A las puertas del asedio norteamericano sobre Siria, Barack Obama cuenta con un único amigo en esta cruzada: François Hollande, quien reemplaza al primer ministro británico, fiel aliado de los Estados Unidos, tras no tener el permiso del parlamento inglés. El mandatario francés se une a la lucha contra el régimen de Bachar el Asaad, para buscar justicia y castigar el uso de armas químicas sobre la población civil. Estos han sido los meses más críticos para un hombre que nadie veía como presidente hace unos años.

Los franceses son conocidos por su mordacidad a la hora de idear sobrenombres. El ex presidente Jacques Chriac fue bautizado como “Le girouette” (La veleta), tras sus llamativos cambios de opinión de la noche a la mañana. Nicolás Sarkozy, entre algunos apodos de tono más vulgar, se le conocía como el “Hyper-President”, por su comportamiento adolescente e hiperactivo. Hollande, meses antes de asumir la presidencia, era conocido “Flanby”, una especie de woobly, un postre francés de color pardo y muy dulce.

Para el año 2007, el actual líder galo, presentaba sobrepeso, y se ganaba amigos rápidamente con su simpatía y humor inocente. Su nula carisma evitaba su rápido ascenso en posiciones de poder más preponderantes y su relación con la madre de sus hijos ya no era la misma. Su “amor” con Ségolène Royal se afirmaba en una campaña presidencial  de ella para derrotar al candidato de la Unión por un Movimiento Popular, un enérgico abogado llamado Nicolas Sarkozy.

Tras obtener el 53,06% de los votos del pueblo francés, Sarkozy era el nuevo presidente de Francia y esto le dio a Hollande el paso libre a dejar su relación con Ségolène y sacar a la luz publica su relación con la periodista Valérie Trierweiler.

En 5 años, François pierde 15 kilos, y da un cambio brusco a su personalidad, pasando de simpático y chistoso a luchador y dinámico. La razón de su transformación: una mujer.

El líder francés conoció a Valérie cuando tenía 24 años. Para ese entonces su relación era plenamente profesional. François estaba emparejado con Ségolène y Valérie estaba casada con Denis Trierweiller, el padre de sus 3 hijos. La periodista, especializada en políticas, es reconocida por la prensa como aguda, inteligente, y muy rígida con respecto a sus principios. Atributos que han hecho invocar sobrenombres como Valérie Rottweiler y Cruella.

Serge Raffy, quien escribió la biografía no autorizada de Hollande, dice que Valérie posee manía persecutoria,  pues con tal de preguntarle si fue a uno o tal instituto ella te amenaza con una demanda, y te escribe diciendo que eres mal periodista, y que no haces bien tu trabajo, es muy agresiva y pretende proteger así su vida privada.

En pocos años François había cambiado los paradigmas en su vida, recuperó cierta confianza en sí mismo y Valérie lo impulsaba a que siguiera con este cambio.

Con el tiempo, ciertos integrantes del Partido Socialista lo verían como el próximo en ocupar el Palacio del Elíseo, el segundo presidente socialista de la Quinta República Francesa.

Sin embargo, el PS tenía otro favorito: Dominique Strauss-Khan.

El director del Fondo Monetario Internacional para esos años, tenía gran parte del PS a su favor. Tras ser derrotado en primarias por Ségolène en el 2007, era la carta para impedir una posible reelección de Sarkozy el 2012.

Sin embargo, para el 2011, Strauss-Khan, abandonaría la carrera presidencial definitivamente. Tras ser acusado por proxenetismo y desvío de fondos, sumado a las declaraciones que lo relacionaban con encuentros sexuales fuera de su matrimonio. La actriz porno, Natasha Kiss, ensalzaba el escándalo añadiendo que incluso él se había “portado como un caballero” con ella.

Tras estos escándalos y a pesar de su experticia económica, muy necesaria para el contexto europeo de estos años, Strauss-Khan dio un paso al lado y dejo a Hollande la oportunidad de su vida.

Sarkozy llevaba una muy mala racha. Su popularidad iba en descenso por su comportamiento adolescente, su divorcio y rápido comienzo de su relación con la cantante y modelo Carla Bruni. Las portada en los diarios daban privilegio a sus escándalos amorosos y sus altercados públicos que sus actividades gubernamentales. Un presidente, que en la opinión de ciertos columnistas franceses, lo tildarían del presidente americanizado, un mandatario que había dejado la tradición francesa y había sido cortejado por un comportamiento más capitalista.

El presidente por el UMP tomaría una estrategia política al estilo George W. Bush para asegurar su reelección, apelando a su experiencia como líder de la nación europea y motivar a sus votantes a no arriesgar Francia en las manos del inexperto Hollande. Contrincante que denotaría de un “gordo ridículo que tiñe su pelo”.

Pero el candidato socialista representaría un regreso a la elegancia y valores franceses que tanto se echaban de menos con Sarkozy al poder.

Con Valérie a su lado, François recibiría toda la experiencia de uno de los testigos más agudos de la política francesa, sabiendo manejar su imagen y llegada con el público. Al punto de darle indicaciones abiertamente, pues tal como las cámaras muestran durante uno de sus discursos, ella le susurra al oído que la bese, indicación que obedece sin protestar al instante, con tal de denostar ante la gente cercanía.

Con 18 millones de votos contra los 17 millones de Sarkozy, Hollande sería el nuevo ocupante del Palacio del Elíseo. Marcando una nueva era dentro de la historia francesa, al asumir con una primera dama con la que no estaba casado, ni tampoco planes de contraer matrimonio planeados. Valérie, con determinación afirma que su boda con François no es asunto del resto.

Una de sus primeras acciones relevantes serían enmarcadas por los conflictos relacionados con Al-Qaeda en Malí, donde se enfrentaría con los islamistas vinculados a la célula terrorista. Preocupación centrada en los más de seis mil ciudadanos franceses que residen en la nación al sur de África. Por cuyo apoyo recibiría un camello en agradecimiento.

Luego llegaría el momento de renovar los votos matrimoniales para Francia. Aprobando el matrimonio entre parejas del mismo sexo. A pesar de ser un mandatario abiertamente católico.

Las repercusiones no se hicieron esperar y multitudes salieron a las calles a demostrar su descontento, siendo la más relevante la del 26 de Mayo en París. Sin embargo tres días después se celebraría la primera boda homosexual en Francia.

A 10 meses de haber empezado su gobierno. Su popularidad es la más baja en la historia de la nación.

El documental, Le Pouvoir, muestra a un François Hollande débil y sin confianza. Una imagen ajena a la que acostumbró a los franceses durante su campaña y por sobre todo en los debates.

Antoine Perraud, periodista francés, explica que su confianza ha decaído tras sus constantes discusiones con la canciller alemana Angela Merkel por los problemas económicos de la Zona Euro.

“Su sonrisa desaparece progresivamente, sus rasgos se tensan y su mirada se pierde en el vacío” escribió el reportero.

Sus mismos asesores lo han criticado que sonríe demasiado, tachando su conducta de aspirante a Kennedy por su relación con Valérie. Y además reprochan la influencia que tiene su novia en él, pensando que Hollande escucha con más atención los consejos de la periodista francesa que su grupo de consejeros.

Francia necesita de nuevas reformas económicas dentro de Europa, afirman los expertos franceses, sentenciando que si Francia no se recupera, y con España y Grecia hundiendo la Zona Euro, Alemania necesitaría una economía fuerte en la que apoyarse, y Merkel espera ese apoyo de la nación de Hollande si quieren continuar con el euro.

Estas semanas el líder francés está en las vísperas de una intervención militar de lado de un dudoso y criticado presidente Barack Obama. Putin continúa marcando su influencia y en Siria y ha evitado que los occidentales interfieran en la nación comandada por el Asaad.

Tiempo ha pasado desde que François pasara tiempo estudiando economía y alimentándose netamente de hamburguesas de McDonalds, y que lo motivó a emprender un estudio en Estados Unidos sobre la comida rápida. Hecho con el que bromeó el presidente Obama en la primera visita oficial del mandatario francés. Hamburguesas que le hicieron subir de peso, las que dejo para recuperar su confianza en sí mismo, para llegar a ser líder de la clásica nación europea. Cuyo futuro se verá en que tan bien parado salga de las manos del conflicto en Siria. C’est la vie.

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