Review: Lincoln

La historia se hace presente para no tropezar con los errores de estos días. Los pueblos se construyen sobre las bases firmes, o no tanto, de expectativas y principios. Hoy, a más de 150 años la diplomacia y las elecciones son un hielo delgado sobre el que marcha todo un pueblo. Lincoln llega a las salas de cine mientras los norteamericanos se preparaban a una nueva elección, y aunque estemos hablando de eventos de 1865, las bases de la política son fácilmente leídas y acogidas con los ojos del siglo XXI. La discrepancia, lo correcto y el deber es el idioma que con fluidez recita esta cinta. Una historia con burocracia, valor y certeza.

Lincoln cuenta la historia del 16to Presidente de los Estados Unidos, enfocada en los años de lucha por aprobar la 13ava Enmienda, la cual absuelve la esclavitud en todos los territorios bajo la jurisdicción de la nación del norte, para de esta manera dar fin a la Guerra Civil. Enfocándose en los protagonistas de este proceso en la Camara de Representantes y su colaboradores, Steven Spielberg retrata las opiniones y herramientas de la democracia del Siglo XIX, una que no dista mucho de estos días.

Daniel Day-Lewis se envuelve en una transformación impresionante. Cada detalle de la fachada del Presidente estadounidense están presentes. Hasta el lunar que se asoma sobre la comisura de sus labios esta ahí. Piezas de esta metamorfosis que se complementan con la impresionante actuación de Day-Lewis, actor que se aleja de su reflejo del poder y la determinación en “There Will Be Blood” y se asoma más al padre, al político, al hombre que no da respuestas pero que en cambio cuenta anécdotas. Recurso que aporta dinamismo a la cinta y hace extrañar a Lincoln fuera de escena.

No obstante, mientras el presidente no esta en el cuadro, el líder republicano Thadeus Stevens, interpretado por Tommy Lee Jones, vuelve atractivo el relato y compromete la causa de la 13ava Enmienda más allá de la superficialidad de la igualdad, volviendo consecuente los hechos con los valores, jugando una buena dupla en la historia con Day-Lewis, a pesar de las mínimas escenas que comparten.

La cinta adquiere mayor fuerza con la orquesta de John Williams, legendario compositor que desde el año 2005 se ha reservado a únicamente a trabajar con Steven Spielberg. En Lincoln entrega dignidad a emotivos momentos, dinamiza lúdicos encuentros y narra sin palabras cuando los dialogos sobran.

El discurso de la cinta se mueve entre tópicos que en la audiencia tienen una posición consolidada, mas el paralelo con otros temas en vigencia es claro. Leyes como el aborto, el matrimonio entre parejas del mismo sexo, hacen eco al ver como los legisladores discuten las propuestas de leyes. Argumentos y posiciones que con los años no han cambiado mucho, sólo en sus destinos. Tema, que traído a colación, le da más riqueza a un guión perfectamente elaborado por Tony Kushner, responsable de libretos como Munich y la obra de teatro Angels in America: A Gay Fantasia on National Themes.

Lincoln no se jacta de forma un personaje perfecto, se aleja de lo biográfico y se enfoca a grandes bocados del proceso de la 13ava Enmienda, ignorando orígenes del Presidente y su camino a la Casa Blanca. La película perfectamente pudo llamarse “13ava Enmienda.”, pero sin lugar a dudas es uno de los dramas políticos más interesantes de esta última decada, fortalecida por la historia personal del matrimonio Lincoln y roles secundarios con un excelente casting.

Una de mis películas favoritas de este 2012.

Calificación: ★★★★★

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