Review: NO

Desde la Proclamación de la Independencia, Chile no ha vivido un momento más crucial para su historia que aquellos 15 años de abatimiento que finalizaron en Octubre del 88. Una época que aun hoy en día, es amargo sabor y cicatriz en las generaciones actuales, pero que presenta una ventaja comparativa para Pablo Larraín, director de NO, en el que ya a más de 20 años de la Dictadura del General Pinochet, puede presentar un producto para aquellos que no vivieron en carne propia estos años, y que ya con la madurez intelectual y criterio formado, pueden apreciar con espectro más holgado esta parte de la historia nacional, que es catalizador de debates polémicos y cautivantes en su audiencia.

“NO” cuenta la historia de René Saavedra, un publicista que trabaja en una agencia santiaguina, cuya reputación le ha valido el llamado de la clase política opositora de la época, para construir la franja del No, y así renovar conceptos anticuados e ineficientes y poder derrocar la dictadura en este plebiscito.

El enfoque a usarse será la publicidad. Un arma implacable, que a través de la historia ha armado imperios comerciales, reclutado multitudinarios ejércitos y ha llevado hombres al poder y también los ha sacado. Esta emerge bajo la construcción de un concepto de apropiación de algo que nos prometa felicidad, y que nos asegure obtener algo que antes nos hacía infeliz por no poseerlo. En ese marco se dibuja la tesis de No, donde medidas de Marketing revirtieron lo que las balas y el fuego habían creado.

El discurso de la cinta se afirma en tres exponentes, el personaje de Gneco, una versión polimerizada de Juan Gabriel Valdés y Genaro Arriagada, quien desea invocar un discurso a las masas sobre la democracia clásica, una antaña retorica de asustar a la población a través de un cuento con monstruo de nombre y apellido. El segundo en subirse al podio es Fernando, un joven en sus 30 que ha formado su infancia y adolescencia en Dictadura,  testigo del dantesco escenario que se ha edificado en las calles, y de cómo esta aberrante criatura gubernamental ha devorado a sus amigos y familiares, lo que no es mostrado en la cinta, pero se ve en lo personal que ha vuelto su cruzada contra Augusto Pinochet.

El discurso que prima en la cinta queda en la voz de René, quien tras pasar años en México, no ha visto y sentido como sus compañeros de campaña. Lo que lo vuelve el factor clave para la victoria del No. Siendo ajeno a temas tan sensibles, lo convierten en un publicista más profesional, comprometido con su trabajo y que no convierte en una causa personal y vengativa. Así puede abstraerse del sentimentalismo, la recriminación y vender un producto en un excelente ejercicio de su oficio.

La película obtiene su valor al colocar en pantalla documentos audiovisuales de ambas franjas opositoras, contrastándolas y convirtiéndolas en material de estudio esencial para la educación cívica actual, junto una muestra de la clase política ochentera que es comparada directamente con quienes ostentan el poder hoy en día, lanzando interrogantes como ¿Y dónde quedaron todos esos principios? ¿Dónde está mi alegría?

A veces incluso dando más pantalla a contenidos filmados hace 24 años, que a la película en sí, pues lo que pudo ser la construcción dramática de personajes en un escenario político hostil y único, no se desarrollan tan completamente como pudo haberse hecho, pues a diferencia de otras producciones que muestran en carne viva los años más crudos, “No” encuentra su contexto en una Dictadura que está viendo sus días terminados, un contexto nuevo en el cine chileno, y que la película no refleja en complejidad y abstracción de lo humano, el factor más atractivo de una cinta.

Para contextualizar se usa como técnica de narración el tipo de cámara, dando la impresión de estar viendo una película de aquella década, que en primer lugar visten a la historia de un atuendo adoc. Pero que como recurso convence visualmente, pero no en la parte argumentativa. Pues desaprovecha otros recursos más brillantes, como el que las personas ya conocen la historia a grandes rasgos, saben como la película va a terminar y suponen hacia dónde va la cosa desde su primera escena. Lo que a veces puede ser una debilidad en el arco narrativo, pero pudo haberse usado como ventaja, el contar desde la historia, no relatar en la corriente de ella.

“NO” se convierte en un excelente “documental”, una recreación de un mes crucial para la historia chilena, y que se arma con excelente material a ser exhibido, pero que abusa en abundancia en este y deja de lado su relato. Pierde la línea de excelentes narraciones de epoca como lo fueron Machuca, Los Archivos del Cardenal y Los 80.

Como documento para Educación Política excelente, como película no tanto.

Calificación: ★★★☆☆

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